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Deficiencia hormona del crecimiento

Adisen - Asociación de Addison

En el niño/niña

No todos tenemos la misma estatura ni crecemos al mismo ritmo que los demás. Hay niños y niñas que son más pequeños que el resto de sus compañeros. Por lo general suele ser normal, dependiendo de la estatura de sus padres y abuelos, pero para algunos, existe una razón médica por la que crecen y se desarrollan con mayor lentitud.

La pubertad es diferente en los niños que en las niñas. Este cambio suele manifestarse en las chicas entre los 8 y los 13 años. Para los chicos, tiene lugar entre los 10 y los 15 años.

Las chicas suelen desarrollar las caderas y sus pechos. Unos dos años después de desarrollar los pechos, empiezan a menstruar, es decir, les viene el periodo. En esta fase, los testículos y el pene de los chicos empieza a aumentar de tamaño y, en ambos, chicos y chicas, les crece el vello del pubis y bajo los brazos. Los chicos desarrollan los músculos, les aparece vello en la cara y sus voces se tornan más graves.

Desarrollarse más tarde que los demás, no tiene por qué ser debido a un desorden del crecimiento. Algunas personas tienen familiares que no son muy altos o que no se han desarrollado a una edad temprana y heredan esta característica. Si a pesar de madurar con lentitud, se produce el desarrollo sexual y el crecimiento, el médico descartará un desorden del crecimiento.

En los casos en los que el especialista diagnostica un retraso en el crecimiento constitucional, el desarrollo de la pubertad y el crecimiento están retrasados con respecto al resto de los compañeros de su edad.

Es probable que el médico lleve a cabo rayos-x de los huesos para compararlos con la media normal para su edad. Los chicos/as con un desorden del crecimiento tendrán huesos que parecerán más jóvenes que lo que se espera de ellos para su edad. Al manifestar un crecimiento retrasado, crecerán y se desarrollarán hasta una edad más avanzada, alcanzando a sus compañeros cuando son adultos jóvenes.

Funcionamiento.

El crecimiento es controlado por las hormonas producidas por el organismo. Muchas enfermedades del sistema endocrino pueden afectar al crecimiento. Las hormonas son segregadas por las glándulas endocrinas y transportadas por todo el cuerpo a través de la circulación sanguínea. El hipotálamo controla la glándula pituitaria, que a su vez, libera algunas de las hormonas que controlan el crecimiento y el desarrollo sexual.

El estrógeno y la testosterona son hormonas importantes que manejan el desarrollo y función sexual y que desempeñan un papel importante en el crecimiento.

Razones por las que se produce un desorden del crecimiento.

No alimentarse con una dieta equilibrada que aporte las proteínas, calorías y nutrientes adecuados, también puede ocasionar un retraso en el crecimiento, así como otras condiciones médicas crónicas tales como problemas de corazón, de riñones, pulmones e intestinales. Así mismo, las personas con anemia falciforme también pueden manifestar un crecimiento y desarrollo más lento.

El hipotiroidismo puede retrasar el crecimiento cuando la glándula tiroidea no produce la cantidad suficiente de hormonas del tiroides, necesarias para apoyar un crecimiento normal. Uno de los síntomas principales del hipotiroidismo es sentirse cansado. Se puede averiguar este desorden mediante una analítica de sangre que muestre los niveles del tiroides.

Algunas enfermedades no son causadas por las hormonas, pero pueden causar un efecto importante en la producción de hormonas necesarias para el crecimiento y el desarrollo. Por ejemplo, el síndrome de Turner es una condición genética que se manifiesta en las niñas. Se produce por un cromosoma X que falta o que no es normal.

Las niñas con este síndrome suelen ser pequeñas de estatura y no suelen desarrollarse sexualmente de forma normal porque sus ovarios no maduran y funcionan normalmente.

Otra condición que puede ocasionar una estatura corta es el enanismo, que resulta de un crecimiento anormal de los huesos y cartílagos del organismo. En este caso, la persona manifiesta unas proporciones anormales, tales como piernas cortas. En la mayoría de los casos, el enanismo es producido por causas genéticas.

Deficiencia de la hormona del crecimiento.

Un desorden que es específico de las hormonas que gobiernan el crecimiento es la deficiencia de la hormona del crecimiento o GH. Esta condición implica la glándula pituitaria que produce la hormona del crecimiento y otras hormonas. Si la glándula pituitaria no produce las hormonas suficientes para un crecimiento normal, éste se ralentiza o se detiene. En ocasiones existe una deficiencia de otras hormonas pituitarias resultando en un hipopituitarismo o panhipopituitarismo. Los pacientes con este desorden no suelen producir la hormona luteinizante (LH) o la hormona de estimulación folicular (FSH), y por lo tanto, no progresan a la pubertad. También podrían manifestar una deficiencia de la TSH.

La deficiencia de GH puede manifestarse a cualquier edad, aunque suele ser más común en los niños. La apariencia del niño o niña con este desorden suele ser normal, tan solo pueden ser más pequeños de estatura. La deficiencia de la hormona del crecimiento no afecta la inteligencia ni la función cerebral.

La deficiencia de la hormona del crecimiento puede resultar de una interrupción del eje de la hormona del crecimiento en el cerebro superior, hipotálamo o pituitaria. La disfunción puede ser congénita o adquirida. La causa puede ser una falta de desarrollo, daño, infección, otras enfermedades sistémicas, lesión o mal funcionamiento de la glándula pituitaria o del hipotálamo, que puede tener lugar antes o durante el parto o producirse en un accidente o por una lesión. También los tumores en la glándula pituitaria o hipotálamo pueden ocasionar esta deficiencia. En la mayoría de los casos, se desconoce la causa de la deficiencia y suele estar asociada con otras deficiencias pituitarias.

La deficiencia de la hormona del crecimiento suele afectar sólo a una persona de la familia y no suele ser hereditaria.

En cualquier caso, trabajar en conjunto con el especialista puede mejorar las condiciones de crecimiento del joven para lograr un patrón de crecimiento normal.

La hormona del crecimiento (GH)

La hormona del crecimiento es esencial para mantener una vida saludable. Muchas personas se sorprenden al comprobar que no solo afecta a la estatura de su hijo/a.

La preocupación de las familias cuyos hijos/as han sido diagnosticados con esta deficiencia incluye problemas serios relacionados con la fuerza del corazón, capacidad pulmonar, densidad ósea, funcionamiento del sistema inmunológico y mucho más. Todo el organismo se ve afectado por una deficiencia de la hormona del crecimiento. Por lo tanto, averiguar si existe una deficiencia de la hormona del crecimiento no es una tontería, sino que es importante identificar el problema lo antes posible para evitar daños y que puedan manifestarse otras enfermedades y desórdenes.

Además, se trata de una condición que tiene tratamiento.

Mortalidad.

La mortalidad en los niños/niñas con una deficiencia de la hormona del crecimiento suele ser debida a otras deficiencias hormonales de la pituitaria. Estos niños/as tienen mayor riesgo de morir al ser adultos por causas cardiovasculares como resultado de una composición y dislipidemia corporal.

La mayoría de las dislipidemias son hiperlipidemias, es decir, un incremento de lípidos en sangre. El aumento prolongado de los niveles de insulina puede ocasionar una dislipidemia.
  • La mayoría de los niños con una deficiencia de la hormona del crecimiento tienden a tener una estatura menor. Además, aproximadamente un 5% de los niños con una deficiencia de la hormona del crecimiento tiende también a manifestar episodios de hipoglucemia, especialmente durante la infancia, que suelen resolverse con una terapia de hormona del crecimiento.
  • Los adultos con una deficiencia de la hormona del crecimiento, sin tratamiento, tienen una composición corporal alterada. Por ejemplo; un exceso de grasa corporal, un índice de masa corporal menor, una mineralización ósea disminuida, factores de riesgo cardiovascular (especialmente, lípidos en sangre alterados) y una tolerancia al ejercicio cada vez menor. Estos pacientes, además, suelen estar aislados socialmente.

Pruebas para determinar una deficiencia en la hormona del crecimiento.

Puede haber deficiencia de varias hormonas, por lo que es probable que el médico quiera empezar con las siguientes pruebas:

  • Función de tiroides (T4, T3, TSH) – hay que descartar hipotiroidismo.
  • Tiroxina.
  • Velocidad de sedimentación en sangre
  • Cortisol, FSH, LH
  • IGF-1 (una prueba indirecta para verificar la hormona del crecimiento) e IGFBP-3. Los niveles bajos indican una deficiencia de la hormona del crecimiento, aunque un valor bajo sólo no es diagnóstico, ya que los IGFs son sensibles a otros factores como el estado nutricional y una enfermedad sistémica crónica.
  • Electrolitos
  • Resonancia magnética del cerebro.
  • Pruebas para descartar Síndrome de Turner (en las niñas).
  • Determinación del estado de los huesos (especialmente de la mano y de la muñeca).
  • Prueba de hipoglucemia inducida mediante la administración de insulina (ya no se lleva a cabo con tanta frecuencia debido al riesgo que entraña).

Desgraciadamente, verificar si existe una deficiencia en la hormona del crecimiento no se puede hacer con una simple analítica de sangre. Esta hormona puede estar baja en individuos normales, por lo que un nivel disminuido en sangre no prueba la deficiencia. Por ello, es necesario llevar a cabo una prueba de estimulación de la hormona del crecimiento, lo que provocará que la glándula pituitaria tenga que liberar esta hormona en la sangre.

Prueba de estimulación de la hormona del crecimiento.

Antes de iniciar la prueba de estimulación, el médico tendrá que asegurarse que está recibiendo la cantidad suficiente de las demás hormonas que estén deficientes.

Después de la medianoche, la noche antes de la prueba, no coma ni beba nada, excepto agua. El nivel de actividad debe ser mínimo. No haga ejercicio esa mañana.

Se prepara una vía (IV) y se tomará una muestra basal de las hormonas. Una vez administrada la estimulación, se procede a tomar muestras a distintos intervalos, normalmente cada 30 minutos. En los individuos normales se produce un aumento de la hormona del crecimiento en la sangre, en los que presentan una deficiencia, no existe un aumento o el aumento no es suficiente, lo que justifica la deficiencia de la hormona del crecimiento.

Entre las hormonas que pueden estimular la producción de la hormona del crecimiento y que se utilizan en esta prueba se encuentran la arginina, Levodopa, clonidina y la insulina.

La prueba puede durar unas dos horas.

Tratamiento.

Ser de estatura baja como el resto de la familia o manifestar un retraso en el crecimiento no suele requerir ningún tratamiento especial. Sin embargo, una deficiencia de la hormona del crecimiento requiere un tratamiento de reemplazo hormonal.

Aunque la hormona del crecimiento suele segregarse en picos múltiples a lo largo del día y mayormente por la noche, una sola inyección de forma diaria o semanal es suficiente para aportar el reemplazo necesario.

Este tratamiento consiste en una inyección diaria o semanal. No puede administrarse de forma oral ya que los jugos gástricos destruirían la hormona. Dependiendo del diagnóstico, el tratamiento suele durar varios años, hasta que las zonas de crecimiento de los huesos se cierran (después de esto, ya no tiene lugar más crecimiento). En principio, la inyección es administrada por los padres, que son entrenados para ello, hasta que los niños son capaces de continuar el tratamiento administrándose la inyección ellos mismos.

Para que sea efectivo el reemplazo de la hormona del crecimiento, deben tratarse también las demás deficiencias hormonales de la pituitaria. Así mismo, se hace necesario una dieta equilibrada y un descanso adecuado.

Los resultados.

Ver los efectos del tratamiento de reemplazo hormonal del crecimiento puede durar semanas o meses. Durante el primer año de tratamiento, la mayoría de los chicos y chicas crecerán a un ritmo cinco veces mayor de lo que crecían antes. Después de esto, el ritmo irá disminuyendo cada año.

Seguimiento.

El seguimiento del tratamiento se lleva a cabo cada 3-6 meses, determinando la altura y, en ocasiones, determinando la edad ósea.

La mayoría de los pediatras endocrinólogos harán un seguimiento de sus pacientes en terapia con la hormona del crecimiento 2-4 veces al año. La razón más importante es que es necesario realizar un seguimiento del progreso del crecimiento y ajustar la dosis hormonal. El ritmo de crecimiento suele ser mayor durante el primer año de tratamiento. Posteriormente, disminuye. Un ritmo que disminuye más de lo esperado debe conllevar una investigación en busca de otras causas médicas (por ejemplo, hipotiroidismo).

En el adulto

Quizás por su descripción, “hormona del crecimiento”, uno tienda a pensar que se trata de una hormona que sólo hay que vigilar en la edad infantil, cuando la persona crece. La mayoría sabemos que la hormona del crecimiento para niños se encuentra disponible en forma de medicamento y que se trata de la terapia que debe seguir un niño cuya hormona se encuentra deficiente. Por ello, pocas personas son conscientes de lo importante que es la hormona del crecimiento en el organismo de un adulto y pocos saben que recientemente se ha descubierto que los adultos también necesitan la hormona del crecimiento por un número muy importante de razones.

Los problemas asociados con una deficiencia de la hormona del crecimiento en los adultos ya se han descubierto y documentado. Y, de hecho, desde los años 90 los especialistas ya saben que se trata de un hecho médico que los adultos también necesitan la hormona del crecimiento.

Pero, ¿qué es, de dónde procede la hormona del crecimiento y qué la controla?

Se trata de una sustancia química producida por la glándula pituitaria. En cuanto a la cantidad necesaria, es el hipotálamo el que controla la cantidad que debe producir la pituitaria. Posteriormente, la pituitaria la deposita en la corriente sanguínea.

¿Cuál es su función?

La hormona del crecimiento mantiene el equilibrio correcto en los músculos, huesos y tejidos grasos del organismo. Sin la hormona del crecimiento, estos tejidos estarían desequilibrados.

En los niños, es fácil de reconocer, porque su falta o disminución produce un retraso en el crecimiento y en su desarrollo.

En los adultos, la deficiencia no es fácil de detectar ya que han logrado su altura y han utilizado sus huesos, por lo tanto, evitando un mayor crecimiento. Sin embargo, se puede comprobar verificando la composición corporal.

Dado que la hormona del crecimiento mantiene la cantidad adecuada de grasa, músculos y huesos, estas partes importantes de nuestro cuerpo no se nutren de la forma adecuada y no se muestran saludables. Con la deficiencia de esta hormona, la grasa se deposita con mayor facilidad, especialmente en el abdomen. Cuando afecta a los músculos, cambian a peor, es decir, que existe menos masa muscular y una menor habilidad para el ejercicio. En cuanto a los huesos, la deficiencia de esta hormona tiende a hacerlos más débiles (no más cortos). A esta debilidad se le suele denominar osteoporosis.

Si se manifiesta una combinación de mayor grasa, menos masa muscular y menor estructura ósea, el resultado se produce por una deficiencia de la hormona del crecimiento.

Los adultos sufren un problema adicional ante una deficiencia de la hormona del crecimiento. Teniendo en cuenta que esta hormona controla el metabolismo de las grasas, los adultos mantienen más grasa en sangre, es decir, colesterol. Estos cambios pueden provocar el aumento del colesterol general en la sangre.

Los síntomas de una deficiencia de la hormona del crecimiento en los adultos.

La mayoría de los adultos cuya hormona del crecimiento es deficiente suelen manifestar una disminución de su nivel de energía e intolerancia al ejercicio. Algunos evitan el contacto social, el ir a reuniones y hablar con amigos. También pueden sentir ansiedad y depresión. Otros pierden el interés sexual. Algunos piensan que se sienten normal, pero no recuerdan cómo se sentían cuando no tenían esta deficiencia. Normalmente, estas personas no sienten una mejoría considerable hasta después de haber iniciado una terapia con la hormona del crecimiento.

Las personas con una deficiencia de la hormona del crecimiento tienen mayores niveles de colesterol y posiblemente un riesgo mayor de sufrir una enfermedad cardiaca temprana. Una de las razones es el aumento de la grasa en su abdomen y la disminución de proteínas/músculos en las piernas y los brazos. Razón por la que sienten un cansancio mayor, menos energía y debilidad.

El corazón es un músculo y en los pacientes con una deficiencia de la hormona del crecimiento, el corazón bombea con menor fuerza, aunque todavía queda por averiguar si esto resulta significativo para la salud del paciente, es posible que así sea.

Entre los signos que suelen manifestarse figuran los siguientes:

  • Contracción y ritmo muscular del corazón debilitados
  • Aumento de placa y presión arterial
  • Lípidos en sangre elevados (colesterol, LDL, triglicéridos)
  • Tolerancia al ejercicio disminuida debido a una salida cardiaca disminuida
  • Energía disminuida debido a una disminución del ritmo metabólico
  • Composición corporal anormal (obesidad abdominal en la cintura, densidad ósea disminuida debido a la disminuida síntesis del hueso, aumento de fracturas y de osteoporosis, fuerza y masa muscular disminuidos, masa corporal disminuida).
  • Nivel de azúcar en sangre disminuido (mareos, síncopes, cansancio, dolores de cabeza, falta de concentración y de memoria)

Entre los síntomas físicos, se pueden manifestar:

  • Falta de energía, cansancio
  • Libido disminuido
  • Debilidad muscular
  • Problemas del sueño
  • Ganancia de peso

Entre los síntomas psicológicos:

  • Timidez
  • Aislamiento social o contacto social disminuido
  • Ansiedad o nervios
  • Sueño de mala calidad
  • Depresión
  • Tristeza
  • Sensaciones de frustración

No es imprescindible manifestar todos estos síntomas para tener una deficiencia de la hormona del crecimiento.

Las causas de una deficiencia de la hormona del crecimiento en los adultos.

La mayoría de los niños que desarrollan una deficiencia de la hormona del crecimiento es debido a que el hipotálamo, por razones que se desconocen, falla en su función y no estimula la glándula pituitaria para que produzca la hormona del crecimiento. Sin embargo, los adultos que desarrollan una deficiencia de la hormona del crecimiento, por lo general, suele ser debido a que existe alguna lesión en la glándula pituitaria. Esta lesión provoca una inhabilidad para producir la hormona del crecimiento en las cantidades adecuadas.

Entre las causas más comunes por las que existe una lesión en la glándula pituitaria se encuentran un tumor en la glándula pituitaria, un trauma, extracción quirúrgica o radioterapia. Algunos adultos también pueden tener una función disminuida por causas similares a las de los niños, aunque es menos frecuente.

Pruebas para determinar una deficiencia en la hormona del crecimiento.

La deficiencia de la hormona del crecimiento en el adulto es una condición causada por una falta o disminución de segregación de somatotropina por la glándula pituitaria anterior (otro nombre que recibe la GH).

Tomar una sola muestra de los niveles de la hormona del crecimiento no suele ser efectivo, ya que su concentración suele estar baja a lo largo del día y se produce en distintas fases, no se segrega de forma regular. Por ello, hace falta llevar a cabo las pruebas normales de estimulación de la hormona del crecimiento, comprobar la historia médica del paciente por si hubiese tenido alguna deficiencia hormonal durante su niñez y verificar si existe alguna deficiencia o enfermedad en la pituitaria.

Puede haber deficiencia de varias hormonas, por lo que es probable que el médico quiera empezar con las siguientes pruebas:

  • Función de tiroides (T4, T3, TSH)
  • Cortisol, FSH, LH
  • IGF-1 (una prueba indirecta para verificar la hormona del crecimiento)
  • Electrolitos
  • Resonancia magnética del cerebro

Desgraciadamente, verificar si existe una deficiencia en la hormona del crecimiento no se puede hacer con una simple analítica de sangre. Esta hormona puede estar baja en individuos normales, por lo que un nivel disminuido en sangre no prueba la deficiencia. Por ello, es necesario llevar a cabo una prueba de estimulación de la hormona del crecimiento, lo que provocará que la glándula pituitaria tenga que liberar esta hormona en la sangre.

Prueba de estimulación de la hormona del crecimiento.

Antes de iniciar la prueba de estimulación, el médico tendrá que asegurarse que está recibiendo la cantidad suficiente de las demás hormonas que estén deficientes.

Después de la medianoche, la noche antes de la prueba, no coma ni beba nada, excepto agua. El nivel de actividad debe ser mínimo. No haga ejercicio esa mañana.

Se prepara una vía IV y se tomará una muestra basal de las hormonas. Una vez administrada la estimulación, se procede a tomar muestras a distintos intervalos, normalmente cada 30 minutos. En los individuos normales se produce un aumento de la hormona del crecimiento en la sangre, en los que presentan una deficiencia, no existe un aumento o el aumento no es suficiente, lo que justifica la deficiencia de la hormona del crecimiento.

Entre las hormonas que pueden estimular la producción de la hormona del crecimiento y que se utilizan en esta prueba se encuentran la arginina, Levodopa, clonidina y la insulina.

La prueba puede durar unas dos horas.

¿Vale la pena seguir un tratamiento?

Se han llevado a cabo numerosos estudios para comprobar si existen beneficios en cuanto a administrar un tratamiento con la hormona del crecimiento a los pacientes que padecen una deficiencia de esta hormona. Los estudios han mostrado que en unos 9 meses de tratamiento, la grasa disminuye, los músculos son más fuertes, el colesterol se reduce y, se espera que también disminuya el riesgo de cualquier enfermedad cardiaca.

Mayor fuerza muscular, mejoría de los niveles de energía de la persona, más vitalidad y mejor ánimo, son algunas de las mejoras que siente el paciente.

Estudios más detallados han mostrado que mejora la función muscular e incluso la función cardiaca.

El tratamiento de reemplazo hormonal es prescrito por el especialista si existe una deficiencia hormonal. Cada hormona tiene una función específica en el organismo, por lo que la medicación de reemplazo hormonal es muy importante.

Tratamiento de la deficiencia de la hormona del crecimiento.

No existen pastillas para tomar esta hormona. Sólo se puede administrar mediante una inyección diaria o semanal, bajo la piel, en el tejido adiposo o graso. La mayoría de las personas lo inyectan en la parte baja del abdomen. Las jeringuillas y agujas utilizadas son las mismas que para los diabéticos y son facilitados en las farmacias, presentando la prescripción médica para ello.

La dosis depende de los resultados de las distintas pruebas que se llevarán a cabo para comprobar el avance del tratamiento.

En el caso de que el tratamiento sea excesivo, el paciente manifestará síntomas como inflamación de los tobillos, dolor en las articulaciones o dolor en las manos. Además, la presión sanguínea puede subir por encima de lo normal.

La terapia empieza a hacer efecto en unas dos o tres semanas, aunque el paciente puede no sentir la mejoría hasta que pasen entre tres y seis meses.

Efectos secundarios.

La mayoría de los pacientes no presenta efectos secundarios. En ocasiones, al empezar se puede presentar una retención de líquidos y los pacientes sienten la inflamación de los dedos de las manos o de los pies, o incluso alguna presión en las articulaciones. Esto suele indicar que la dosis es demasiado alta.

También es necesario vigilar la presión sanguínea, ya que es posible que suba, aunque tras varios meses suele estabilizarse.

Algunas personas tienen miedo de que esta hormona pueda aumentar el riesgo de padecer cáncer. Como resultado, se han llevado a cabo pruebas durante más de 10 años y no se han encontrado pruebas que puedan ser preocupantes. No existe un mayor riesgo de padecer cáncer. Se siguen haciendo estudios al respecto.

Actualización de la información.

Según un estudio llevado a cabo por especialistas médicos en Italia, se ha concluido que debe evaluarse la hormona del crecimiento en pacientes con celiaquía o intolerancia al gluten que no hayan recuperado su ritmo de crecimiento y desarrollo después de haber iniciado una dieta libre de gluten, así como en pacientes con una deficiencia de la hormona del crecimiento y celiaquía. En estos casos, tras un periodo de dieta sin gluten debe considerarse la administración de una terapia con la hormona del crecimiento.

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