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La diabetes mellitus es un desorden en el que el cuerpo no produce o no utiliza adecuadamente la insulina. La insulina es una hormona necesaria para convertir el azúcar y otros alimentos en azúcar simple, conocida como glucosa. La glucosa circula por la sangre y alimenta a las células que la necesitan. La insulina se produce en el páncreas. Un páncreas saludable ajusta la cantidad de insulina en base al nivel de glucosa. Cuando se tiene diabetes, este proceso no funciona correctamente y los niveles de azúcar en sangre aumentan demasiado. La diabetes se asocia con complicaciones que afectan a casi todo el organismo. La enfermedad puede provocar ceguera, enfermedades del corazón y de las arterias, fallo renal, amputaciones… Una diabetes sin control puede complicar un embarazo y causar defectos en el feto. Además, puede ser mortal si no es tratada. La diabetes no es contagiosa. Sin embargo, existen ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollarla. Sospecha de diabetes. Si sospecha que pueda tener diabetes o si el especialista cree que podría tener diabetes, es posible que le pida que verifique regularmente los niveles de glucemia en casa. Existen muchos dispositivos en el mercado que sólo utilizan una gota de sangre. Es probable que el mismo especialista le suministre el dispositivo y le explique cómo utilizarlo. El automonitoreo le permitirá comprobar sus niveles de glucosa (también sirve para vigilar si se está controlando bien la diabetes). |
En ocasiones, existe una fase previa al desarrollo de la diabetes: la prediabetes. Para determinar si una persona tiene prediabetes o diabetes, los profesionales de la salud le harán una prueba llamada Prueba de Glucosa en Ayunas, en sangre o una Curva de Tolerancia Oral Glucosada. Las dos pruebas sirven para diagnosticar una prediabetes o diabetes. Existen tres tipos principales de diabetes: Los dos primeros son para toda la vida. La diabetes gestacional suele ser temporal. Factores de riesgo. La diabetes de tipo 1 suele tener lugar por igual en hombres y mujeres, aunque es más común en personas de raza blanca que en las de color. Según un Proyecto de la Organización Multinacional de la Salud sobre Diabetes en la Infancia, la diabetes de tipo 1 es poco frecuente en africanos, indios de las américas y en la población asiática. Por otro lado, el número de personas con diabetes de tipo 1 es muy elevado en los países europeos, incluyendo Finlandia y Suecia. La diabetes de tipo 1 es más frecuente en niños, pero puede tener lugar a cualquier edad. Los factores de riesgo aumentan si:
La diabetes de tipo 2 es más común en las personas ancianas, especialmente en las que presentan sobrepeso y suele ser frecuente en los africanos, indios americanos, en algunos asiáticos americanos, hawaianos nativos y en otros isleños americanos del Pacífico, así como entre hispanos y latinos. El sobrepeso y la falta de ejercicio suponen un riesgo elevado para desarrollar la diabetes de tipo 2. Síntomas La diabetes suele pasar desapercibida y no ser diagnostica, debido a que la mayoría de sus síntomas no alarman al paciente. La detección temprana de los síntomas de la diabetes y su tratamiento, pueden disminuir las probabilidades de desarrollar complicaciones. Algunos síntomas incluyen:
Si tiene uno o más de uno de estos síntomas, contacte con su especialista para descartar la diabetes. Diagnóstico. La diabetes se diagnostica mediante una analítica de sangre. Lo más idóneo es hacerla a primera hora de la mañana y en ayunas, aunque también se pueden hacer pruebas en distintos momentos del día. Desde 1997, el Comité de Expertos de la Asociación Americana de Diabetes, y más tarde, el Comité de Expertos de la Organización Mundial de la Salud, establecieron tres únicos métodos diagnósticos de la diabetes mellitus. Cada uno de ellos debe confirmarse en los días siguientes por cualquiera de los tres métodos, excepto en el segundo caso, que no está justificada la segunda determinación en presencia de clínica:
Se puede utilizar un análisis de orina para detectar glucosa y cetonas, sin embargo, una prueba de orina por sí sola no es suficiente para diagnosticar la diabetes. Tratamiento. No existe cura para la diabetes. El tratamiento consiste en medicamentos, dieta y ejercicio para controlar el nivel de azúcar en la sangre, al igual que prevenir los síntomas y sus complicaciones.
Tanto las personas con diabetes del tipo 1 como las que tienen diabetes del tipo 2, deben seguir una dieta saludable, seguir una pauta de ejercicios y utilizar su medicación (si les ha sido prescrita). Hacerlo, disminuye los riesgos de un empeoramiento y/o de complicaciones. Dejar de fumar también es importante. Los diabéticos deben hacerse responsables de su control diario. Por lo general, esto supone vigilarse el nivel de glucosa en sangre y tomar las medidas necesarias dependiendo de si está baja (hipoglucemia) o alta (hiperglucemia). Además de comprobar su nivel de glucosa, el médico y/o especialista tendrá que seguir su progreso. En ocasiones, hace falta un equipo médico para atender distintas necesidades (por ejemplo, el médico de medicina primaria, el endocrino, un dietista, un pediatra, un oftalmólogo, etc.). Manejar la diabetes. Su médico de medicina primaria o su especialista le enseñará a manejar su diabetes. Entre las habilidades que aprenderá, se encuentran las siguientes:
Las personas con diabetes no sólo deben aprender a manejar su enfermedad, sino que es altamente recomendable mantenerse informados y al día, ya que constantemente se están desarrollando nuevas investigaciones y mejores maneras de tratar la enfermedad. Auto-comprobación. Si tiene diabetes de tipo 1 o de tipo 2, necesitará un dispositivo para comprobar su nivel de glucemia en sangre. Normalmente sólo hace falta una gota de sangre para analizar el nivel de glucosa. Es un método sencillo y rápido que le ayudará a controlar su diabetes y a vigilar si está siguiendo bien su tratamiento. Su especialista le enseñará a utilizarlo. Dieta. Una dieta equilibrada es muy importante para el diabético. Su médico le indicará las grasas, proteínas e hidratos de carbono que puede consumir en su dieta diaria. Un dietista certificado puede serle muy útil para planificar su menú diario y ayudarle a comprender los alimentos que debe consumir y en qué cantidades.
El especialista en diabetes es quien le recomendará el tipo de insulina y la forma en que debe suministrarse. Además, los educadores le enseñarán a autoinyectarse. Las personas con diabetes de tipo 2 pueden responder al tratamiento con ejercicio, dieta y medicamentos orales. Existen varios tipos de fármacos orales que disminuyen el nivel de glucosa:
En cuanto a los medicamentos inyectables que se utilizan para disminuir los niveles de glucemia, se encuentran la exenatida y la pramlintida. Durante los tres primeros años de comenzar el primer medicamento, la mayoría de las personas con diabetes de tipo 2 necesitarán más de un medicamento para controlar su glucemia adecuadamente. Además, se pueden combinar diferentes grupos de medicamentos o utilizarlos con insulina. En ocasiones, las personas con este tipo de diabetes (tipo 2), ya no necesitan medicamentos Si pierden peso y aumentan su actividad, su propia insulina y una dieta cuidadosa podría controlar sus niveles de glucemia. Ejercicio.
El cuidado de los pies es muy importante en una persona diabética. Una infección mal curada en un pie puede complicarse gravemente y podría ser necesario amputarle un dedo o la extremidad. No se alarme. Teniendo en cuenta que tiene más riesgos de sufrir lesiones en los pies debido a la disminución de la capacidad para combatir infecciones, adopte una rutina diaria de revisarse los pies y cuidarlos de forma habitual.
Complicaciones. Las complicaciones de emergencia incluyen el coma diabético. A largo plazo, entre otras, pueden manifestarse:
Acuda a emergencias si se presenten los síntomas siguientes de cetoasidosis:
Alerta medica. Todos los pacientes con diabetes deben llevar una identificación (brazalete o collar) para advertir a los médicos acerca de esta afección en caso de una emergencia, así como una tarjeta médica en su monedero o bolso. Apoyo. Muchos como usted tienen diabetes. No está solo. Intente relacionarse con personas que padecen diabetes. Quizás existan grupos de apoyo en su ciudad. |
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