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Diabetes Mellitus
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y Otras Enfermedades Endocrinas

La diabetes mellitus es un desorden en el que el cuerpo no produce o no utiliza adecuadamente la insulina. La insulina es una hormona necesaria para convertir el azúcar y otros alimentos en azúcar simple, conocida como glucosa. La glucosa circula por la sangre y alimenta a las células que la necesitan. La insulina se produce en el páncreas. Un páncreas saludable ajusta la cantidad de insulina en base al nivel de glucosa. Cuando se tiene diabetes, este proceso no funciona correctamente y los niveles de azúcar en sangre aumentan demasiado.

La diabetes se asocia con complicaciones que afectan a casi todo el organismo. La enfermedad puede provocar ceguera, enfermedades del corazón y de las arterias, fallo renal, amputaciones… Una diabetes sin control puede complicar un embarazo y causar defectos en el feto. Además, puede ser mortal si no es tratada.

La diabetes no es contagiosa. Sin embargo, existen ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollarla.

Sospecha de diabetes.

Si sospecha que pueda tener diabetes o si el especialista cree que podría tener diabetes, es posible que le pida que verifique regularmente los niveles de glucemia en casa. Existen muchos dispositivos en el mercado que sólo utilizan una gota de sangre. Es probable que el mismo especialista le suministre el dispositivo y le explique cómo utilizarlo.

El automonitoreo le permitirá comprobar sus niveles de glucosa (también sirve para vigilar si se está controlando bien la diabetes).

En ocasiones, existe una fase previa al desarrollo de la diabetes: la prediabetes.
La prediabetes significa que las células del cuerpo están siendo resistentes a la insulina o que el páncreas no está produciendo la cantidad necesaria de insulina. En este caso, la glucosa en sangre está elevada, aunque todavía no ha superado el nivel máximo de los valores normales. La prediabetes es una señal de alarma. Un aviso de que se puede desarrollar diabetes. Afortunadamente, en esta fase, se puede prevenir la diabetes de tipo 2, por ejemplo, perdiendo peso, cambiando algunos hábitos en la dieta y llevando a cabo cierto ejercicio físico.

Para determinar si una persona tiene prediabetes o diabetes, los profesionales de la salud le harán una prueba llamada Prueba de Glucosa en Ayunas, en sangre o una Curva de Tolerancia Oral Glucosada. Las dos pruebas sirven para diagnosticar una prediabetes o diabetes.

Existen tres tipos principales de diabetes:

Los dos primeros son para toda la vida. La diabetes gestacional suele ser temporal.

Factores de riesgo.

La diabetes de tipo 1 suele tener lugar por igual en hombres y mujeres, aunque es más común en personas de raza blanca que en las de color.

Según un Proyecto de la Organización Multinacional de la Salud sobre Diabetes en la Infancia, la diabetes de tipo 1 es poco frecuente en africanos, indios de las américas y en la población asiática. Por otro lado, el número de personas con diabetes de tipo 1 es muy elevado en los países europeos, incluyendo Finlandia y Suecia.

La diabetes de tipo 1 es más frecuente en niños, pero puede tener lugar a cualquier edad.

Los factores de riesgo aumentan si:

  • Tiene un familiar cercano con diabetes mellitus
  • Es obeso
  • Es mayor de 45 años
  • Mantiene un nivel alto de colesterol en sangre
  • No hace suficiente ejercicio

La diabetes de tipo 2 es más común en las personas ancianas, especialmente en las que presentan sobrepeso y suele ser frecuente en los africanos, indios americanos, en algunos asiáticos americanos, hawaianos nativos y en otros isleños americanos del Pacífico, así como entre hispanos y latinos.

El sobrepeso y la falta de ejercicio suponen un riesgo elevado para desarrollar la diabetes de tipo 2.

Síntomas

La diabetes suele pasar desapercibida y no ser diagnostica, debido a que la mayoría de sus síntomas no alarman al paciente.

La detección temprana de los síntomas de la diabetes y su tratamiento, pueden disminuir las probabilidades de desarrollar complicaciones.

Algunos síntomas incluyen:

  • Orinar frecuentemente
  • Sed excesiva
  • Mucha hambre
  • Pérdida de peso (sin seguir una dieta especial)
  • Cansancio en aumento
  • Irritabilidad
  • Visión borrosa

Si tiene uno o más de uno de estos síntomas, contacte con su especialista para descartar la diabetes.

Diagnóstico.

La diabetes se diagnostica mediante una analítica de sangre. Lo más idóneo es hacerla a primera hora de la mañana y en ayunas, aunque también se pueden hacer pruebas en distintos momentos del día.

Desde 1997, el Comité de Expertos de la Asociación Americana de Diabetes, y más tarde, el Comité de Expertos de la Organización Mundial de la Salud, establecieron tres únicos métodos diagnósticos de la diabetes mellitus. Cada uno de ellos debe confirmarse en los días siguientes por cualquiera de los tres métodos, excepto en el segundo caso, que no está justificada la segunda determinación en presencia de clínica:

  • Glucemia basal en plasma venoso igual o superior a 126 mg/dl.
  • Glucemia al azar (aleatorio) en plasma venoso igual o superior a 200 mg/dl en presencia de síndrome diabético (poliuria, polifagia, polidipsia, pérdida inexplicable de peso).
  • Glucemia en plasma venoso igual o superior a 200 mg/dl a las 2 horas tras sobrecarga oral de 75 gm. De glucosa.

Se puede utilizar un análisis de orina para detectar glucosa y cetonas, sin embargo, una prueba de orina por sí sola no es suficiente para diagnosticar la diabetes.

Tratamiento.

No existe cura para la diabetes. El tratamiento consiste en medicamentos, dieta y ejercicio para controlar el nivel de azúcar en la sangre, al igual que prevenir los síntomas y sus complicaciones.

Antes del descubrimiento de la insulina en 1921, todas las personas que padecían diabetes del tipo 1 morían a los pocos años de ser diagnosticados. Aunque la insulina no es una cura, su descubrimiento ha supuesto un paso muy importante en el tratamiento de la diabetes.

Hoy en día, siguiendo una dieta saludable, haciendo ejercicio, y tomando la insulina, así como los medicamentos que correspondan a la diabetes de tipo 1, la persona puede vivir una larga vida, saludable.

La cantidad de insulina que toma cada persona depende de sus actividades diarias, de la ingesta de alimentos y de su nivel de glucosa en sangre. La persona que la padece, debe seguir un control frecuente para adaptar su tratamiento a las necesidades de su organismo.

Muchas personas con diabetes del tipo 2, necesitan tomar una medicación oral, insulina o ambos y controlar sus niveles de azúcar en sangre.

Los adultos con diabetes tienen un riesgo mayor de padecer enfermedades cardiovasculares. Controlar bien la diabetes, es tan importante como vigilar la presión sanguínea y el colesterol.

Tanto las personas con diabetes del tipo 1 como las que tienen diabetes del tipo 2, deben seguir una dieta saludable, seguir una pauta de ejercicios y utilizar su medicación (si les ha sido prescrita). Hacerlo, disminuye los riesgos de un empeoramiento y/o de complicaciones. Dejar de fumar también es importante.

Los diabéticos deben hacerse responsables de su control diario. Por lo general, esto supone vigilarse el nivel de glucosa en sangre y tomar las medidas necesarias dependiendo de si está baja (hipoglucemia) o alta (hiperglucemia).

Además de comprobar su nivel de glucosa, el médico y/o especialista tendrá que seguir su progreso. En ocasiones, hace falta un equipo médico para atender distintas necesidades (por ejemplo, el médico de medicina primaria, el endocrino, un dietista, un pediatra, un oftalmólogo, etc.).

Manejar la diabetes.

Su médico de medicina primaria o su especialista le enseñará a manejar su diabetes. Entre las habilidades que aprenderá, se encuentran las siguientes:

  • Reconocer los síntomas de los niveles bajos y altos de glucemia (hipoglucemia e hiperglucemia).
  • Qué comer y cuándo.
  • Tomar la insulina y/o los medicamentos orales.
  • Medir y registrar la glucemia.
  • Medir las cetonas en la orina (sólo si tiene diabetes de tipo 1).
  • Ajustar el consumo de insulina o de alimentos al modificar sus hábitos alimenticios y de ejercicio.
  • Manejar los días en los que está enfermo.
  • Almacenar adecuadamente los suministros.

Las personas con diabetes no sólo deben aprender a manejar su enfermedad, sino que es altamente recomendable mantenerse informados y al día, ya que constantemente se están desarrollando nuevas investigaciones y mejores maneras de tratar la enfermedad.

Auto-comprobación.

Si tiene diabetes de tipo 1 o de tipo 2, necesitará un dispositivo para comprobar su nivel de glucemia en sangre. Normalmente sólo hace falta una gota de sangre para analizar el nivel de glucosa. Es un método sencillo y rápido que le ayudará a controlar su diabetes y a vigilar si está siguiendo bien su tratamiento. Su especialista le enseñará a utilizarlo.

Dieta.

Una dieta equilibrada es muy importante para el diabético. Su médico le indicará las grasas, proteínas e hidratos de carbono que puede consumir en su dieta diaria. Un dietista certificado puede serle muy útil para planificar su menú diario y ayudarle a comprender los alimentos que debe consumir y en qué cantidades.
Alimentación para diabéticos

Para las personas con diabetes de tipo 1 es importante establecer unos horarios de comidas fijos, ya que comer todos los días más o menos a la misma hora, facilitará un mejor control de la enfermedad, evitando los cambios bruscos de glucosa en sangre.

Las personas con diabetes de tipo 2 deben seguir una dieta equilibrada y baja en grasas.

La medicación.

Entre los medicamentos que se utilizan para tratar la diabetes figuran la insulina y las píldoras para reducir los niveles de glucosa, denominados hipoglucémicos orales. Las personas con diabetes del tipo 1 no pueden producir su propia insulina, por lo que necesitan inyecciones de insulina todos los días. La insulina no viene en forma de píldoras, se suministra mediante inyecciones que, por lo general, requieren de una a cuatro por día. Algunas personas llevan una bomba de insulina que libera un flujo

estable de insulina durante el día. Otras personas hacen uso de un nuevo tipo de insulina inhalada.

El especialista en diabetes es quien le recomendará el tipo de insulina y la forma en que debe suministrarse. Además, los educadores le enseñarán a autoinyectarse.

Las personas con diabetes de tipo 2 pueden responder al tratamiento con ejercicio, dieta y medicamentos orales. Existen varios tipos de fármacos orales que disminuyen el nivel de glucosa:

  • Medicamentos sulfonilureas, que incrementan la producción de insulina por parte del páncreas.
  • Medicamentos tiazolidinedionas, que ayudan a incrementar la sensibilidad de las células a la insulina.
  • Medicamentos que retardan la absorción de la glucosa por parte del intestino, entre los que se encuentran la acarbosa y el miglitol.

En cuanto a los medicamentos inyectables que se utilizan para disminuir los niveles de glucemia, se encuentran la exenatida y la pramlintida.

Durante los tres primeros años de comenzar el primer medicamento, la mayoría de las personas con diabetes de tipo 2 necesitarán más de un medicamento para controlar su glucemia adecuadamente. Además, se pueden combinar diferentes grupos de medicamentos o utilizarlos con insulina.

En ocasiones, las personas con este tipo de diabetes (tipo 2), ya no necesitan medicamentos Si pierden peso y aumentan su actividad, su propia insulina y una dieta cuidadosa podría controlar sus niveles de glucemia.

Ejercicio.

Siempre que no se tengan otras enfermedades que lo desaconsejen, el ejercicio regular es importante para las personas con diabetes porque ayuda a perder peso, controla la hipertensión y la glucemia.

Los diabéticos que hacen ejercicio con regularidad tienen menos probabilidades de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cardiovascular.

Siempre antes de iniciar un programa de ejercicios, consulte con su especialista.

Si puede hacer ejercicio y el especialista se lo recomienda, intente escoger un tipo de ejercicio que le agrade. Hágalo, si es posible, todos los días a la misma hora, verifique sus niveles de glucemia antes y después, lleve alimentos que contengan un carbohidrato de acción rápida, lleve una tarjeta de identificación como diabético, beba líquidos adicionales que no contengan azúcar, antes, durante y después del ejercicio.

Los pies.

El cuidado de los pies es muy importante en una persona diabética. Una infección mal curada en un pie puede complicarse gravemente y podría ser necesario amputarle un dedo o la extremidad.

No se alarme. Teniendo en cuenta que tiene más riesgos de sufrir lesiones en los pies debido a la disminución de la capacidad para combatir infecciones, adopte una rutina diaria de revisarse los pies y cuidarlos de forma habitual.

  • Lávese los pies todos los días con agua tibia y un jabón suave. Después, séquelos muy bien.
  • Utilice una loción o una crema con vaselina para la piel seca.
  • Si observa alguna infección, cambio o úlcera, avise a su médico.
  • Utilice zapatos cómodos que se ajusten bien.
  • Acuda a un podólogo para que pueda retirar los callos y mantener sus uñas bien cortadas, sin posibilidades de que se haga heridas.
  • No fume. Fumar empeora el flujo de sangre a los pies.

Complicaciones.

Las complicaciones de emergencia incluyen el coma diabético. A largo plazo, entre otras, pueden manifestarse:

  • Retinopatía diabética
  • Nefropatía diabética
  • Neuropatía diabética
  • Enfermedad vascular periférica
  • Hipertensión
  • Enfermedad coronaria

Acuda a emergencias si se presenten los síntomas siguientes de cetoasidosis:

  • Aumento de la sed y de la micción
  • Náuseas
  • Respiración rápida y profunda
  • Dolor abdominal
  • Aliento con olor dulce
  • Pérdida del conocimiento
  • Hipoglucemia severa
  • Hiperglucemia severa

Alerta medica.

Todos los pacientes con diabetes deben llevar una identificación (brazalete o collar) para advertir a los médicos acerca de esta afección en caso de una emergencia, así como una tarjeta médica en su monedero o bolso.

Apoyo.

Muchos como usted tienen diabetes. No está solo. Intente relacionarse con personas que padecen diabetes. Quizás existan grupos de apoyo en su ciudad.
Le invitamos a participar en el foro de Addison.es, donde otros como usted comparten sus preocupaciones, sugerencias, ideas, consultas… Aprender gracias a la experiencia de otros, ayudar a los que están empezando, compartir momentos…

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