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Experiencias Personales
Adisen - Asociación de Addison

Deborah

Hola, mi nombre es Deborah y voy a compartir con vosotros parte de mi experiencia personal.

Mi temperatura ha estado siempre baja desde que he sido capaz de leer un termómetro (cuando siempre eran de mercurio), así que probablemente tendría 13 ó 14 años. En mi adolescencia, bebía mucho y empecé a fumar – lo que para algunas personas, parece ser una automedicación para hipo - (hipotiroidismo).

Cuando tenía 20 era infértil. Probablemente tuve un aborto, pero eso fue todo. Cerca de los 30, estaba en la Armada, como continuación a mi primer divorcio. Destinada a Panamá, cada vez que tenía que correr colina arriba, no podía. Perdí el apetito y perdí peso. Creo que nunca nadie comprobó mi nivel de cortisol, aunque ¡sí que me hicieron tomar una papilla para mirar mi estómago e intestinos! Me prescribieron doxepin, un antidepresivo que decían que podía curar incluso una pequeña úlcera, en el caso de que tuviera alguna y no la hubiesen detectado. Ahora estoy segura de que eran mis adrenales, pidiendo auxilio. El estrés me ocasionaba náuseas desde mi adolescencia.

Siempre he querido tener niños, con tantas ganas, que cuando llegué a los 30, lloraba cada vez que me venía la menstruación. Fue casi un alivio cuando ya no me vino más hasta ¡después de cumplir los 34! Ahora sé que tenía un problema ovárico relacionado con mis anticuerpos autoinmunes a los adrenales – pero nadie lo comprobó, y mis pruebas de tiroides siempre venían dentro de los “valores normales”.

A los 40, mi madre murió después de estrellarse contra un coche en octubre. Mi – entonces marido – intentó suicidarse nuevamente en noviembre, mi padre fue diagnosticado con cáncer terminal en diciembre, y yo tenía que presentar mi tesis en enero. No hace falta decir que no conseguí mi título. Mi padre murió en mayo. Finalmente me divorcié de mi marido ese verano, después de otro intento de suicidio. A veces creo que intentaba que yo muriera con él (y me amenazaba con ello más de una vez).

Un amigo que había sido un buen amigo a larga distancia a través de un grupo de apoyo en Internet, se convirtió en algo más que amigo ese otoño y nos casamos el mes de enero siguiente. Como tenía 3 hijos de su anterior matrimonio y apenas tenían estabilidad en sus vidas, me trasladé a su casa.

He empezado a ganar algo de peso después del divorcio, supongo que finalmente me sentía lo suficientemente segura como para que la adrenalina no tuviera que estar tan alta. ¡Me sentía bien! Pero un año o dos más tarde, otra vez no podía con mi vida. Me sentía ansiosa y deprimida y tomaba antidepresivos. El médico me dijo que me hiciera unas pruebas de tiroides, pero como siempre habían venido con resultados “normales”, no me lo tomé muy en serio y no lo hice. Sin embargo, sí que gané peso en un mes o dos. Bastante peso.

Un par de años más tarde, fui a unas pruebas de salud ofrecidas por mi empresa y pagué un poco más para que me revisaran la tiroides. ¡Me sorprendí al ver que todo estaba fuera de los resultados normales! Así que le llevé los resultados a un médico, que dijo que se trataba de hipotiroidismo y me prescribió Synthroid (después se llamaría Syncrap).

Tres semanas más tarde no tenía fuerzas, ni stamina y me sentía a morir. La doctora aumentó la dosis y me sentí algo mejor, pero tres semanas más tarde, otra vez estaba igual y nuevamente llena de granos. Investigué un poco y descubrí un grupo de Hormonas de Tiroides Naturales en Yahoo. A la semana siguiente le pedí a la doctora que me prescribiera Armour, pero ella insistió que debía intentar primero un complejo de liberación de T3/T4, porque veía ciertos resultados positivos en ello.  No funcionó mejor de lo que lo estaba haciendo Syncrap, así que conseguí mi prescripción para Armour – para ½ grano.

Ahora tomaba 40 mcg T4 y 10 mcg T3, para que Armour fuera el equivalente a casi la mitad de lo que estaba tomando. En 23 horas, me empezó un dolor de cabeza que no se quitó hasta que doblé la cantidad de Armour a 1 grano. Llamé a la doctora para pedirle un aumento de la dosis, pero nunca conseguí que se pusiera al teléfono. Tan sólo pude hablar con la enfermera, quien me dijo que la doctora le había dicho que era demasiado pronto para aumentar la dosis. No volví a esa doctora y pedí mi propio Armour.

A finales del verano, lo intenté con otro médico, pero esta vez me llevé a mi marido y a mi hija menor, ya que parecía que también tenían síntomas de tener hipotiroidismo. ¡Qué desastre!

Insistió en que lo que yo necesitaba era el complejo de liberación de T3. Me mandó suplementos de todo tipo por valor de cientos de euros, así como 100 mg. de pregnenolona y 25 mg. de DHEA, después de extraernos 30 viales de sangre a cada uno de nosotros para analizar. En nuestra siguiente visita, le dije que me sentía peor. Los resultados de las pruebas mostraban que mi cortisol y ACTH estaban bastante por debajo del valor normal, pero él no quiso darle importancia y me aseguró que sólo necesitaba más TRT3 – y yo no sabía nada en aquél tiempo.

¡Ni siquiera sabía lo que era el ACTH! Ahora sé que tengo insuficiencia adrenal secundaria y que necesitaré tomar hidrocortisona o algo parecido, durante el resto de mi vida.

Durante dos años, he intentado mejorar con Armour, pero no he podido. En más de una ocasión he tenido que empezar desde el principio. La primera vez fue porque mi cortisol estaba demasiado bajo. Después de eso, parece que fue porque mi B-12 estaba demasiado bajo. Ahora que mis adrenales están bien medicadas y que he conseguido subir mis niveles de B12, parece que estoy bien tomando 3-3/4 granos de Armour – ¡después de haber llegado hasta los 6 granos en un momento dado, y no sentirme bien! ¡Lección aprendida!

 

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