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La insuficiencia adrenal secundaria suele describirse como “Addison”, aunque tiene una causa muy distinta. Por lo general suele suceder debido a un traumatismo sufrido en la cabeza en el pasado, incluso puede haber sucedido hace muchos años, y puede que el paciente desconozca que esa es la causa de sus problemas. En aproximadamente un 3% de los casos la causa de la insuficiencia adrenal secundaria ha sido un tumor en la pituitaria, aunque un 20% de las autopsias confirma la presencia de un tumor en la pituitaria. Se cree que en algunos casos, la destrucción de la glándula pituitaria es causada por la destrucción autoinmune de la pituitaria, aunque no hay ninguna prueba diagnóstica para confirmarlo. Si uno tiene la enfermedad de Hashimoto (la destrucción autoinmune del tiroides), así como una insuficiencia adrenal secundaria, entonces puede que también haya una destrucción autoinmune en la pituitaria, aunque se debe descartar que haya sido por un traumatismo en la cabeza.
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La insuficiencia adrenal secundaria es relativamente común. El amplio uso terapéutico de esteroides ha contribuido bastante en aumentar su incidencia. En la insuficiencia adrenal secundaria, la glándula pituitaria no estimula las adrenales para producir cortisol y también disminuye la producción de DHEA. Sin embargo, en la mayoría de los casos, todavía se produce aldosterona, ya que su producción es estimulada por otro sistema de regulación hormonal. En los casos de insuficiencia adrenal secundaria no se produce ninguna hiperpigmentación porque los niveles de ACTH están disminuyendo. Aunque se producen más de 50 esteroides en las glándulas adrenales, el cortisol y la aldosterona son los más activos y abundantes.
A pesar de que la supresión del eje hipotálamo-pituitaria por el uso crónico del esteroide exógeno es la causa más común de la insuficiencia adrenal secundaria, debe tenerse en cuenta la posibilidad de un hipopituitarismo debido a una enfermedad del hipotálamo-pituitaria. Cuando existe un hipopituitarismo agudo, deben identificarse las deficiencias que haya en otras hormonas y tratarlas al mismo tiempo que la insuficiencia adrenal con corticoides. Por ejemplo, si un paciente tiene panhipopituitarismo por el Síndrome de Sheehan, y sólo es tratado de una crisis adrenal, por un hipotiroidismo asociado sin tratar, puede comprometerse gravemente el sistema cardiovascular.
La insuficiencia adrenal es una enfermedad potencialmente fatal. El tratamiento debe iniciarse una vez se confirme el diagnóstico o antes si el paciente presenta síntomas de una crisis adrenal. Entre las pruebas que pueden llevarse a cabo para diagnosticar la insuficiencia adrenal secundaria se encuentran las pruebas de laboratorio, otras pruebas como por ejemplo un escáner de abdomen o un ecocardiograma, así como otras pruebas que se utilizan de forma ocasional. El tratamiento de la insuficiencia adrenal secundaria es similar al tratamiento de la insuficiencia adrenal primaria, sin embargo, no se puede medir la concentración de ACTH en plasma para comprobar si se está administrando la dosis apropiada de glucocorticoide. Reemplazar los mineralocorticoides es poco frecuente, mientras que se podría necesitar reemplazar otras deficiencias de la pituitaria. Educar al paciente. La persona que tenga insuficiencia adrenal siempre debería llevar una identificación (brazalete o colgante) que mencione su enfermedad en caso de emergencia, además de una tarjeta de emergencia. Esta tarjeta debería alertar al personal médico sobre la necesidad de inyectar 100 mg de cortisol si la persona presenta heridas graves o no puede responder a preguntas. Durante períodos de mayor estrés, la persona que padece una insuficiencia adrenal debería saber cómo incrementar la dosis de su medicación. Así mismo, resulta importante disponer de un kit de emergencia, que consiste en una inyección de hidrocortisona para emergencias, su jeringuilla y aguja. El paciente, así como una persona cercana, deben ser informados sobre cómo administrar la inyección. Después de vómitos, diarreas o con infecciones severas, se debe buscar atención médica de inmediato. Estas condiciones pueden precipitar una crisis. Un paciente que vomite podría necesitar una inyección de hidrocortisona. Las pautas más apropiadas para estos casos, se explican extensamente en “crisis adrenal”. |
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